Libre de debilidades,
No ignores inconscientemente
Los afilados ataques
De tus enemigos:
Pasa y actúa!
No mires hacia el mundo con miedo y fastidio. Enfrenta valerosamente todo lo que te tengan que ofrecer los dioses.
Cada día de la vida humana contiene alegría y cólera, dolor y placer, oscuridad y luz, crecimiento y decadencia. Cada momento está pintado con el gran diseño de la naturaleza - no trates de negar u oponer el orden cósmico de las cosas.
Protectores de este mundo
Y guardianes de las Vías
De dioses y Budas,
Las técnicas de Paz
Nos preparan para recibir cualquier reto.
La vida misma es siempre un juicio. En el entrenamiento, debes examinarte y pulirte en orden de encarar los grandes retos de la vida. Trasciende el reino de la vida y la muerte, y entonces tu serás capaz de hacer tu vía calmadamente ya salvo a través de cualquier crisis que te confronte.
Sé agradecido hasta por las privaciones, contrariedades y gente mala. Tratar con estos obstáculos es una parte esencial del entrenamiento en el Arte de la Paz.
La falla es la llave del éxito;
Cada error nos enseña algo.
En situaciones extremas, el universo entero se convierte en nuestro enemigo; en esos momentos críticos, la unidad de mente y técnica es esencial – no dejes que tu corazón tambaleé!.
En el instante que
Un guerrero
Enfrenta a un enemigo,
Todas las cosas
Se enfocan.
Hasta cuando seas enfrentado
Por un solo enemigo,
Manténte en guardia,
Como si estuvieras siempre rodeado
Por una horda de enemigos.
El Arte de la Paz es para llenar lo que está carente.
Uno debe estar preparado para recibir noventa por ciento de un ataque enemigo y fijar la vista a la muerte justo en la cara en orden de iluminar la Vía.
En nuestras técnicas nosotros entramos completamente dentro, nos amoldamos completamente con, y controlamos firmemente un ataque. La fuerza reside en donde el ki de uno está estable y concentrado; la confusión y la malicia salen cuando el ki se estanca.
Hay dos tipos de ki: ki ordinario y ki verdadero. El ki ordinario es tosco y pesado; el ki verdadero es ligero y versátil. En orden de desempeñarte bien, debes liberarte del ki ordinario y penetrar tus órganos con ki verdadero. Esa es la base de una técnica poderosa.
En el Arte de la Paz nunca atacamos. Un ataque es la prueba de que uno está fuera de control. Nunca escapes de cualquier tipo de reto, pero no trates de suprimir o controlar a un enemigo forzadamente. Deja que los atacantes vengan de la forma que quieran y entonces amóldate con ellos. Nunca persigas a los oponentes. Redirige cada ataque y manténte firme detrás de el.
Viéndome antes de el,
El enemigo ataca,
Pero en ese instante
Yo ya estoy parado
A salvo detrás de el.
Cuando seas atacado, unifica las partes altas, medias, y bajas de tu cuerpo. Entra, gira, y amóldate con tu oponente, por el frente y por detrás, a la izquierda y a la derecha.
Tu espíritu es el verdadero escudo.
Los oponentes nos confrontan continuamente, pero de verdad no hay oponente. Entra profundamente al ataque y neutralízalo como atraes esa mal dirigida fuerza a tu propia esfera.
No claves la vista en los ojos de tu oponente: el te hipnotizará. No claves tu mirada en su espada: el te podrá intimidar. No te enfoques completamente en tu oponente: él podrá absorber tu energía. La esencia del entrenamiento es traer a tu oponente completamente hacia tu esfera. Entonces podrás pararte justo donde quieras.
Hasta el ser humano más poderoso tiene una limitada esfera de fuerza. Sácalo fuera de esa esfera adentro de la tuya, y su fuerza se disipará.
Izquierda y derecha,
Esquiva todos los
Cortes y puntadas.
Captura la mente de tu oponente
Y dispérsalos a todos!
El verdadero Arte de la Paz no es sacrificar uno solo de tus guerreros para vencer a un enemigo. Vence a tus enemigos siempre manteniéndote en posiciones no asaltables y seguras; entonces ninguno sufrirá perdidas. El camino del Guerrero, el Arte las Políticas, es para detener los problemas antes de que comiencen. Consisten en derrotar a tus adversarios espiritualmente haciendo que se den cuenta de la tontería de sus acciones. El Camino del Guerrero es para establecer armonía.
Domina las técnicas divinas
Del Arte de la Paz,
Y ningún enemigo
Se atreverá a
Retarte.
En tu entrenamiento, no estés apurado, toma un mínimo de diez años dominar las bases y avanzar al primer escalón. Nunca te veas como un sabelotodo, un maestro perfeccionado; debes continuar entrenando diariamente con tus amigos y estudiantes y progresar juntos en el Arte de la Paz.
El progreso viene
A aquellos que
Entrenan y entrenan;
Confiar en las técnicas secretas
No te llevará a ningún sitio.
Malgastar el tiempo con esta
Y aquella técnica
No trae beneficio.
Simple y decisivamente
Sin excepción!
Si percibes la verdadera forma del cielo y la tierra, tu podrás ser iluminado a tu verdadera forma. Si estuvieras iluminado acerca de cierto principio, tu podrías ponerlo en practica. Después de cada aplicación practica, reflexiona en tus esfuerzos. Progresa continuamente de esta forma.
El Arte de la Paz puede ser resumido de esta forma: La verdadera victoria es la victoria sobre sí mismo; deja que ese día llegue rápido! “La verdadera victoria” significa coraje que no decrecerá; “la victoria sobre si mismo” simboliza un esfuerzo sin perder fuerza; “deja que ese día llegue rápido” representa el glorioso momento de triunfo en el aquí y ahora.
Emite pensamientos limitantes y regresa al verdadero vacío. Párate en el medio del gran hueco. Este es el secreto del Camino del Guerrero.
Para implementar verdaderamente el Arte de la Paz, tu debes ser capaz de lucirte libremente en los reinos manifiestos, escondidos, y divinos.
Si comprendes
El Arte de la Paz,
Este camino difícil,
Tal como es,
Encierra el círculo del cielo.
Las técnicas de la Vía de la Paz cambia constantemente; cada encuentro es único, y la respuesta apropiada debe emerger naturalmente. Las técnicas de hoy serán diferentes mañana. Que no te capture la forma y apariencia de un reto. El Arte de la Paz no tiene forma – es el estudio del espíritu.
Ultimamente, debes olvidar acerca de las técnicas. Mientras más progresas, menos enseñanzas habrán. La Gran Vía no es realmente una vía.
El Arte de la Paz que yo practico tiene espacio para cada uno de los ocho millones de dioses del mundo, y yo coopero con todos ellos. El Dios de la Paz es muy grande y se regocija con todo lo que es divino e iluminado en cada tierra.
El Arte de la Paz es una forma de oración que genera luz y calor. Olvida acerca de ti mismo, detállate desde objetos, e irradiaras luz y calor. La luz es sabiduría, el calor es compasión.
La construcción de templos no es suficiente. Establécete a ti mismo como una imagen viviente de Buda. Nosotros debemos ser transformados en diosas de compasión o en Budas victoriosos.
Depende de la Paz
Para activar tus
Poderes inactivos;
Pacifica tu ambiente
Y crea un hermoso mundo.
Lo Divino no es algo alto sobre nosotros. Está en el cielo, está en la tierra, está en nosotros.
Únete al cosmos, y el pensamiento de trascendencia desaparecerá. La trascendencia pertenece al mundo profano. Cuando todo rastro de trascendencia desaparezca, la verdadera persona – el Ser Divino – se manifestará. Vacíate y deja que funcione lo Divino.
No puedes mirar o tocar lo Divino con tus toscos sentidos. Lo Divino está contigo, no en otro lugar. Únete a lo Divino, y tu podrás percibir a los Dioses donde estés, pero no trates de agarrarte o asirte a ellos.
Lo Divino no es como estar encerrado en un edificio. Lo Divino gusta de estar afuera en lo abierto. Está aquí en cada cuerpo. Cada uno de nosotros es un universo en miniatura, un templo viviente.
Cuando hagas una reverencia de saludo profunda al universo, esté te saluda de vuelta; cuando llamas al nombre de Dios, esté hace eco dentro de ti.
El Arte de la Paz es la religión que no es una religión; es perfecta y completa todas las religiones.
La Vía es excesivamente vasta. Desde tiempos antiguos hasta el día presente, hasta los grandes sabios fueron incapaces de percibir y comprender la verdadera verdad; la explicación y enseñanzas de maestros y santos expresan solo parte del todo. No es posible para nadie hablar de cosas así en su integridad. Nada más dirígete hacia la luz y el calor, aprende de los Dioses, y a través de la virtud de la practica devota del Arte de la Paz, hazte uno con el Divino.
